
Escribir no es una novedad. Que alguien lea, siempre lo es. Y además hoy es sábado, y andamos promediando marzo. Todos los sueños, propósitos y objetivos de este 2022 todavía están puestos sobre la mesa. Las limitaciones también, pero aún están escritas en letra pequeña. Las ilusiones mandan, porque en estos pocos meses todavía no han perdido su lustre.
Hay peste, hay guerra, hay miserias propias y ajenas. Así y todo, la vida es un cocktail que no pierde ni un poquito de su encanto. Tiene gusto a poco, pero de lo mejor.
Tratar de plasmar ese sabor, de describirlo en breves notas, es el sentido de estar acá. Y compartirlo con quien quiera pasar y detenerse un instante.
